¿Cuántas veces en esos días de depresión me habré imaginado muerta? Tantas muertes diferentes me he asignado, imaginando mi entierro, imaginando quiénes llorarían por mi, quiénes lamentarían mi pérdida...
Supongo que no soy la única en tan grande mundo que lo hace de vez en cuando, para encontrar algún resquicio de esperanza en tan profunda negrura, que te acecha en todo momento, para recapacitar, pensar: "debo seguir por ellos", "debo hacerlo por ellos", "ellos son ahora mis pilares, a quienes les debo el seguir aquí, con vida, luchando por algo por lo que vivir".
Hoy, mientras sostenía una cuchilla, me imaginé, como tantas otras veces, el filo recorrer la fina y suave piel de mi muñeca, sintiendo el frío acero inoxidable abriéndose paso entre la carne de mi antebrazo, sintiendo el fluir de mi sangre tibia y rojiza, soltando ese olor tan peculiar que le pertenece.
Mi mirada se torna obsesiva, ezquisofrénica, incluso lujuriosa y placentera. Casi como instinto, acerco mis labios carnosos y rosados a la herida y, lentamente, comienzo a lamerme, chupar la sangre,saborearla, disfrutar su sabor a óxido tan interesante...
De repente, caí en la cuenta de que sólo era mi imaginación cuando, dándole fin a "Espejismos", de Porta, empezó "Hurricane", de 30STM, en mi celular y tenía mis ojos celestes clavados cual espinas en las cicatrices presentes, enternas y adoradas, en mi muñeca izquierda.
Hoy entendí que mis cicatrices no fueron hechas por razones obvias... o las que eran obvias para mí.
No fue sólo porque el dolor de la traición fue demasiado para mi cuerpo, mente y alma.
No fue sólo porque lo hicieron conmigo presente, conmigo consciente.
Sino un castigo hacia mi persona por no ser lo suficientemente buena para él, porque él la prefirió a ella, antes que a mí.
Porque se ve que no me amaba lo suficiente como para aceptaro... o tal vez era tanto su amor que no lo soportaba y prefirió negarme rotundamente.
Fue un castigo por considerame gorda, fea, patética, sin personalidad, niguna self-confianza, sin autoestima... por considerar que él era demasiado para mí.
Pero qué tonta...
Al menos, me dí cuenta.
Tarde, pero lo entendí.
Dos años tarde.
Pero, ¿a quién le importa eso ahora?
Giuli.Macc;)

Loquita, qe bueno qe te diste cuenta ♥ Sabé qe siempre voy a estar con vos y si alguna vez pensas en hacerte eso de nuevo, me llamas y hacemos algo qe te haga distraer y olvidar y nos comemos 34 kg de helado si hace falta. Te quiero mucho corazona ♥
ResponderEliminar