Primero: hoy, tratando de ahorrar tiempo para imprimir mis láminas colándome en la fila con algún conocido (claro, no fue mi idea, sino de Sozzi y yo no la llevé a cabo porque la jeta no me dá- para colmo NINGUNA computadora leyó mi mp3. WTF!? decí que era la pre-entrega, sino nos comíamos un bajonivel...) terminé hablando con ese chico rubio que tanta intriga me despertaba, siempre solo y callado... tiene un rostro amable y es simpático, estuvimos hablando un buen rato (aunque no mucho) mientras esperábamos que los del lugar de impresiones se pusieran las pilas
Segundo: cuando llega su turno, enchufan su pendrive y le indica al flaco que abra la carpeta "francisco"... nunca reaccioné de que ese probablemente sea su nombre (no, no nos dijimos los nombres) y como una hora después (LITERALMENTE) me dí cuenta de qué nombre era. Lo que ese nombre significa para mí.
No puedo creer todavía que haya tardado tanto en darme cuenta, en unir cabos, en revolver mi pasado, mi mente sangrienta... Juro que me quedé paralizada un segundo en el medio de un pasillo de la FADU, perdida, mientras pensaba en todo al mismo tiempo, sin respirar, sin latir...
Posta perdida, porque no tenía idea de dónde iban a dar la próxima charla de Proyectual que me terminé perdiendo... y bueno, me quedé leyendo Aquerón en frente del aula habitual, donde alrededor de una hora después me encontró Francisco (aunque no sé si se llama así o no) y lo acompañé a des-enchinchar su trabajo.
Tanto que me gustaba ese nombre...
Había veces en que me imaginaba con un hijo llamado así...
No hay comentarios:
Publicar un comentario
¿Qué opinás?